Darte de alta es rápido; ordenar lo que viene después es lo que suele agobiar. Este es el recorrido típico del primer año.
Antes de facturar
- Alta censal en Hacienda con los epígrafes de tu actividad y las obligaciones que te corresponden.
- Alta en el RETA en la Seguridad Social, indicando tu previsión de ingresos para la cuota por tramos.
- Cuenta bancaria separada de la personal: no es obligatoria para autónomos, pero ordena la contabilidad.
- Programa de facturación desde el primer día, para no arrastrar facturas hechas a mano.
El ritmo trimestral
- IVA con el modelo 303, en abril, julio, octubre y enero.
- IRPF con el modelo 130 si no estás exonerado por retenciones.
- Retenciones a terceros con el 111 si pagas a profesionales o tienes personal.
- Resúmenes anuales en enero y declaración de la renta en primavera.
Dos consejos que se agradecen en el segundo trimestre
Primero: aparta el IVA cobrado en cuanto entra, porque no es tuyo. Segundo: registra los gastos en el momento, no en bloque el último día. Los dos hábitos evitan casi todos los agobios de cierre.

